Una vez frio y cuando vemos que podemos trabajar a gusto, arrancamos las patas del Buey de mar, una a una, para que podamos machacarlas y dejarlas preparadas en una fuente para incorporar el resto del Buey más adelante. Es importante que los comensales puedan acceder con cierta facilidad a la carne del Buey, en algunos casos, un solo golpe no será suficiente.

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