Una vez cocida y cuando veamos que podemos trabajar a gusto, separamos las patas del resto del cuerpo, en ese momento le damos media vuelta y abrimos el caparazón. Para poder separarlo, debemos de hacer fuerza en la parte posterior, que es justo donde acaba el caparazón.

En ese momento ya podemos eliminar las branquias del pecho de nuestra centolla y cortamos en tres trozos cada mitad del cuerpo. Procedemos a machacar las patas, para que sea más sencilla su degustación a nuestros invitados.

El contenido del caparazón, para muchos lo más delicioso de los mares gallegos, se puede preparar al natural o añadir un vaso de vino blanco o sidra, se sirve en una fuente con el resto del centollo?? y estará listo para comer.